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Published

10 may 2026

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El error más caro que cometen los empresarios con IA

La mayoría usa la IA solo para preguntar. Esto les cuesta horas, dinero y mercado. Te explico el cambio de mentalidad que cambia todo.

La mayoría usa la IA solo para preguntar. Esto les cuesta horas, dinero y mercado. Te explico el cambio de mentalidad que cambia todo.

Ilustración estilo doodle de un empresario entregando carpetas con archivos a un asistente IA, con las palabras PREGUNTAR tachada en rojo y EJECUTAR subrayada en azul, mostrando el flujo: tú pides resultado, la IA ejecuta y entrega documento terminado.

El error más caro que cometen los empresarios con IA: usarla solo para hacer preguntas

Llevo más de dos años usando inteligencia artificial todos los días en mi negocio. Y en este tiempo me he dado cuenta de algo que me incomoda decir, pero lo voy a decir.

La mayoría de los empresarios que dicen que "ya usan IA" en realidad no la están usando. Apenas la están consultando.

Y no es lo mismo.

Hay una diferencia enorme entre preguntarle a la IA cómo hacer algo y que la IA lo haga por ti. Pero esa diferencia, que parece pequeña en el papel, en la práctica vale millones. Literalmente. Porque mientras unos siguen escribiendo prompts para que les "den ideas", otros ya tienen a la IA trabajando dentro de su computadora, abriendo archivos, ejecutando tareas, entregando resultados terminados.

Y esa es la línea que separa a los que se van a quedar atrás de los que van a despegar.

Te voy a explicar por qué este error es tan caro, qué pasó cuando yo dejé de cometerlo, y cómo puedes empezar a usar la IA de la forma que sí mueve el negocio. Sin tecnicismos, sin humo, sin promesas de "transforma tu vida en 5 minutos". Solo lo que yo viví y lo que he visto funcionar en negocios reales.

Empecemos por el problema de fondo.

Cuando ChatGPT explotó en noviembre de 2022, todo el mundo descubrió que podía tener una conversación con una máquina. Y para la mayoría, eso fue suficiente. Empezaron a usarla como un asistente que da consejos: "ayúdame a escribir un correo", "dame ideas para un post", "explícame qué es esto". Todo en formato pregunta y respuesta. Tú escribes algo, la IA te contesta, tú copias la respuesta, la pegas en Word, en Excel, en tu correo, donde sea.

Y ahí se quedó la mayoría. Y ahí está el problema.

Porque ese modo de usar la IA, el modo "copiar y pegar", es exactamente el modo que más tiempo te consume y menos resultados te da. Tú sigues siendo el operador. Tú sigues haciendo el trabajo manual de mover información de un lado a otro. La IA solo te ayuda a pensar más rápido, pero no te ayuda a hacer menos.

Lo voy a poner con un ejemplo que me pasó a mí.

Hace como un año estaba haciendo un reporte trimestral para presentar en una junta. Tenía notas regadas en Notion, datos en una hoja de Excel, capturas de pantalla de gráficas, un par de PDFs con investigación de mercado, y comentarios de mi equipo en distintos correos. Sentado frente a la computadora un sábado, abrí ChatGPT y empecé a hacer lo que todos hacíamos en ese entonces.

Le pegué las notas y le pedí que las resumiera. Copié el resumen, lo pegué en un documento. Después le pegué los datos de Excel y le pedí que me sacara los hallazgos principales. Copié esos hallazgos, los pegué abajo del resumen. Después le subí las capturas una por una y le pedí que las describiera. Copié las descripciones. Y así, pedazo por pedazo, fui armando el reporte como si fuera un rompecabezas que la IA me iba dando una pieza a la vez.

Me tardé seis horas. Un sábado completo. Y al final el reporte no quedó tan bueno como yo quería, porque cada vez que copiaba algo perdía contexto, los formatos no cuadraban, y la IA no sabía qué estaba haciendo el resto del tiempo.

Esto fue lo que hice mal. Y es lo mismo que sigue haciendo el 90% de los empresarios hoy.

La IA estaba diseñada para hacerlo todo de corrido, pero yo la estaba usando como una secretaria que solo me daba pedacitos. Como si tuvieras al mejor empleado del mundo y solo lo dejaras contestar preguntas, en lugar de darle un proyecto completo.

Eso fue mi quiebre. Ese sábado entendí que estaba desperdiciando el potencial real de la herramienta. Y empecé a buscar formas distintas de usarla.

Y aquí es donde la cosa se pone interesante.

Mientras yo seguía atorado en el modo "copia y pega", las empresas de IA estaban construyendo otra cosa. No estaban mejorando el chatbot. Estaban construyendo algo que se llama un agente. Y la diferencia es brutal.

Un chatbot te contesta. Un agente trabaja.

Un chatbot te dice cómo hacer algo. Un agente lo hace por ti.

Un chatbot te da un párrafo cuando le preguntas. Un agente te entrega el reporte completo, en Word, con gráficas, guardado en la carpeta correcta, en el formato que pediste, listo para presentar.

¿Notas la diferencia? No es solo más velocidad. Es un cambio de categoría. Es como comparar una calculadora con un contador. La calculadora hace operaciones cuando tú aprietas botones. El contador toma tus papeles, los organiza, hace los cálculos, prepara los reportes y te los entrega terminados.

Hoy ya existen herramientas que funcionan así. Una de las más interesantes que ha salido recientemente se llama Claude CoWork, de Anthropic. Es un modo dentro de la aplicación de Claude para Mac donde le puedes dar acceso a una carpeta de tu computadora, decirle qué resultado quieres, y la herramienta lee tus archivos, planea los pasos, ejecuta las tareas, crea nuevos documentos, hojas de cálculo, presentaciones, y te lo deja todo en la carpeta. Sin que tú estés copiando y pegando.

Hay otras también. OpenAI tiene su versión, Google está sacando la suya, Microsoft tiene Copilot agentes. La industria entera se está moviendo hacia el mismo lugar. Y ese lugar no es "chatbot más inteligente". Ese lugar es "asistente que ejecuta".

Pero seamos honestos. La herramienta es lo de menos. Lo importante es el cambio de mentalidad. Porque la gente que sigue usando IA solo para hacer preguntas no es que tenga la herramienta equivocada. Es que tiene el enfoque equivocado.

Te voy a explicar cómo cambié mi enfoque, qué fue lo primero que probé, y qué aprendí.

Después de aquel sábado del reporte trimestral, decidí hacer un experimento. Iba a tomar una tarea que me tomaba horas cada semana y se la iba a entregar completa a una IA. No por pedazos. Completa.

La tarea era esta. Cada semana yo escribo un blog para mi audiencia. El proceso completo me tomaba entre seis y ocho horas: investigar el tema, escribir el primer borrador, editar, hacer la imagen, dividir el contenido para redes sociales, agendar la publicación, escribir los copys. Era un trabajo pesado y repetitivo.

Lo que hice fue describir todo el proceso en lenguaje natural. Sin código. Sin programar nada. Simplemente le expliqué a la herramienta qué resultado quería al final de la semana: un blog publicado, una imagen, cinco copys para redes sociales, un artículo de LinkedIn, un artículo de Medium, y todo guardado en las herramientas correctas.

La primera vez que lo corrí, me llevó tres horas configurarlo bien. Tres horas que parecían perdidas. Pero a partir de la segunda semana, el proceso completo se redujo de ocho horas a una hora y media. Y de esa hora y media, una hora era yo revisando el trabajo, no haciéndolo.

Hice los cálculos. Si antes me tomaba ocho horas y ahora una hora y media, estaba recuperando seis horas y media a la semana. Seis horas y media multiplicadas por 52 semanas son 338 horas al año. Treinta y ocho días de trabajo al año. Más de un mes completo de trabajo recuperado, solo por dejar de usar la IA como chatbot y empezar a usarla como ejecutor.

Y esto fue lo que aprendí.

El primer aprendizaje fue que la herramienta no es lo más caro. Lo más caro es seguir pensando en modo "una pregunta, una respuesta". Porque cada vez que tú abres la IA, le haces una pregunta, copias la respuesta y la pegas, estás haciendo trabajo manual que la IA podía hacer sola. Estás cobrándote a ti mismo el salario de un asistente que no contrataste.

El segundo aprendizaje fue que la mayoría de empresarios no están limitados por la tecnología. Están limitados por su forma de pedir las cosas. Cuando le pides a la IA "dame ideas para un correo", estás pidiendo una idea. Cuando le pides "lee este correo del cliente, revisa el historial en la carpeta de proyectos, redacta una respuesta que ataque sus tres principales preocupaciones, y guárdala como borrador", estás pidiendo un resultado completo. Y la diferencia no está en la IA. La diferencia está en cómo tú piensas el problema.

El tercer aprendizaje fue que el trabajo del empresario está cambiando. Antes el empresario decía qué hacer y cómo hacerlo. Hoy el empresario tiene que decir qué resultado quiere y dejar que la IA piense el cómo. Es un cambio brutal porque la mayoría de nosotros aprendimos a controlar cada paso. Y soltar el cómo da miedo. Pero es donde está la palanca.

El cuarto aprendizaje fue el más incómodo. Si tú no estás usando la IA para ejecutar trabajo, otro empresario en tu mismo mercado sí lo está haciendo. Y ese empresario está produciendo más contenido, atendiendo a más clientes, sacando más reportes y tomando decisiones más rápidas que tú. No porque sea más inteligente. No porque tenga más dinero. Porque tiene un asistente trabajando 24 horas al día y tú no.

Esto último es lo que más debería preocuparte. No es que la IA te vaya a reemplazar a ti como persona. Es que el empresario que usa IA bien te va a reemplazar en el mercado.

Pero vamos a lo práctico. Porque está bien hablar de mentalidad, pero necesitas saber cómo aplicar esto en tu negocio. Te voy a dejar tres formas concretas de empezar a usar la IA como ejecutor, no como chatbot.

La primera forma es identificar tus tareas repetitivas. Toma un papel y escribe las tareas que haces cada semana que te toman más de dos horas. Pueden ser: armar reportes, contestar correos similares, procesar facturas, organizar carpetas, hacer investigación de mercado, preparar materiales para juntas. Cualquier cosa que se repita y que requiera leer archivos, transformar información y entregar un resultado. Esas tareas son las que tienes que pasarle a la IA primero. No las creativas. Las repetitivas y aburridas. Esas son donde la IA actual es brutalmente buena.

La segunda forma es cambiar cómo describes las tareas. En lugar de pedir respuestas, pide resultados. En lugar de decir "ayúdame con esto", di "termina esto y guárdalo en este formato". Por ejemplo: en lugar de "dame ideas para el reporte mensual", di "lee los archivos de la carpeta de ventas, calcula el crecimiento contra el mes anterior, identifica los tres productos más rentables, genera un reporte en Word con gráficas, y guárdalo en la carpeta de juntas". Es el mismo trabajo. Pero la forma de pedirlo determina qué tan profundo va la IA. Cuando pides un resultado completo, la IA trabaja a otro nivel.

La tercera forma es probar herramientas que estén diseñadas para ejecutar, no para conversar. Las que mencioné antes, como Claude CoWork. O Manus, que también es un agente que ejecuta tareas. O las versiones nuevas de ChatGPT que ya tienen modo agente. O Comet, el navegador de Perplexity, que combina navegación web con ejecución de tareas. Cada una tiene sus fortalezas. Lo importante no es cuál uses. Lo importante es que dejes de usar herramientas de "dame una respuesta" y empieces a usar herramientas de "entrégame un resultado".

Pero antes de aventarte a las herramientas, hay algo más que tienes que entender. Y es probablemente lo más importante de todo este blog.

El asistente que estás contratando es como un junior. Es buenísimo para ejecutar instrucciones claras, pero malísimo cuando las instrucciones son vagas. Si tú le dices a un empleado nuevo "organiza el archivo", el resultado va a depender completamente de cómo el empleado interprete "organizar". Lo mismo pasa con la IA. Si le pides cosas vagas, te entrega cosas vagas. Si le pides cosas precisas, te entrega cosas precisas.

Entonces antes de empezar a usar la IA como ejecutor, vale la pena practicar cómo describir tus procesos. Ese es el músculo nuevo del empresario moderno. No es saber programar. Es saber describir un proceso lo suficientemente claro como para que alguien externo, sin contexto, pueda ejecutarlo. Si tú puedes hacer eso por escrito, la IA hace el resto.

Y aquí me equivoqué muchas veces, te lo digo. Las primeras veces que intenté pasarle tareas completas a la IA, los resultados fueron malos. No porque la IA fuera mala. Porque mis instrucciones eran malas. Le faltaba contexto. Le faltaba criterio. Le faltaban ejemplos. Le faltaba decir qué cosas no tocar.

Una vez le pedí a un agente de IA que "organizara los archivos de mi carpeta de proyectos". El agente, muy obediente, decidió que la mejor forma de organizarlos era borrar todo lo que tenía más de tres meses sin abrir. Perdí archivos que sí necesitaba. Aprendí en carne propia que tienes que ser explícito sobre lo que puede tocar y lo que no.

Hoy mis instrucciones a las IA son largas. Tienen contexto. Tienen ejemplos de qué quiero. Tienen reglas de qué no hacer. Tienen el formato exacto del resultado. Tienen criterios para tomar decisiones. Parece exagerado, pero es la diferencia entre un resultado mediocre y un resultado profesional.

Si quieres llevarte una sola idea de este blog, llévate esta: la IA no te va a hacer el trabajo si tú no aprendes a describir bien el trabajo. Pero una vez que aprendes a describirlo, la IA te lo hace en una fracción del tiempo. Y ahí es donde cambia tu negocio.

Voy a cerrar con algo que aprendí en los últimos meses y que creo que pocos están viendo.

El verdadero diferenciador en los próximos años no va a ser quién tiene acceso a la mejor IA. Todos vamos a tener acceso. El diferenciador va a ser quién aprendió primero a delegar correctamente. Quién dominó el arte de describir procesos. Quién entendió que la IA es un coworker, no un asesor.

Los empresarios que sigan usando la IA solo para hacer preguntas van a estar haciendo lo mismo que hacían en 2022. Y mientras tanto, los que entiendan que la IA ya puede ejecutar trabajo completo van a operar negocios que antes requerían equipos de 10 personas, con equipos de 2. Esto no es ciencia ficción. Es lo que ya está pasando en empresas que están adoptando estas herramientas en este momento.

La buena noticia es que todavía es temprano. La curva apenas empieza. La mayoría de los empresarios en México siguen usando ChatGPT como un buscador inteligente. Eso te da una ventana. Una ventana corta, pero una ventana.

Tú decides si te quedas en el modo pregunta-respuesta o si das el siguiente paso. Si empiezas a tratar a la IA como un empleado que ejecuta, no como un experto que aconseja. Si dejas de copiar y pegar y empiezas a delegar resultados completos.

El error más caro no es usar mal la IA. El error más caro es usarla solo a la mitad y pensar que ya estás "al día". Estar al día con la IA hoy es completamente distinto a lo que era hace seis meses. Y va a ser completamente distinto en seis meses más.

La pregunta no es si la IA va a cambiar tu negocio. La pregunta es si tú vas a cambiar primero o vas a esperar a que el cambio te alcance.

Esto te genero una pregunta o quieres aplicarlo en tu negocio? Escribeme directo a aldo@avoficial.com - Aldo Verteramo

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